Gracias a que III trabaja muy de cerca con los exámenes de Cambridge y los de DELE, nos cruzamos en el camino con muchísimos candidatos. Ya hemos hablado de ellos en post anteriores que puedes volver a leer PINCHANDO AQUÍ. Pero esta vez, vamos a hablar de los objetos que los acompañan para darle suerte.

Cada persona dentro de su pequeño universo es especial a su manera, cada uno con sus manías o con sus supersticiones. Muchos alumnos cuando se presentan a exámenes muy importantes tienen la costumbre de llevarse un amuleto o hacer una serie de cosas para que la suerte no les abandone.

Algunos vienen con la típica»estampita de la virgen» guardada en la cartera. Un clásico que, está claro, nunca pasa de moda. Esta costumbre es más común en adultos. Vuelven a sentarse en esos pupitres que tanto les ponían nerviosos una vez más, y no pueden dejar de lado sus antiguos rituales. Orgullosos, muchos la sacan y la posicionan delante de ellos, otros la miran o incluso la besan. El comportamiento cambia en función de la gravedad o importancia del examen. Esta imagen religiosa también se puede ver sustituida por fotos de familiares, parejas o incluso mascotas. Está claro que sentir cerca a los que nos quieren nos ayuda a alejar los nervios.

Los objetos más curiosos que se ven normalmente son pequeñas figuritas de plástico o cerámica que pueden representar cualquier tipo de objeto , animal o incluso persona. Desde pequeñas estatuillas de santos a peluches con  colores y formas divertidas. La protección que buscamos se esconde detrás de cualquier tipo de objeto. Los más reservados rozan con la yema de los dedos pulseras que quizás lleven minerales, colgantes escondidos dentro de las camisetas o anillos que giran constantemente sobre el dedo empujados por la fuerza de los otros que se mueven por los nervios.

A todos estos objetos hay que sumarle los santos cafés de la mañana con las rutinarias cucharaditas de azúcar, el atarse los zapatos de una manera determinada o incluso llevar siempre el mismo bolígrafo, son algunas manías que hacemos antes de salir de casa.

Pero dejando atrás las creencias de cada uno, lo más importante es no olvidar que confiar en uno mismo es el amuleto más valioso al que nos podemos aferrar.