La música nos rodea, no importa lo que hagamos que somos capaces de poner banda sonora a todo, conduciendo, haciendo la compra o simplemente relajándonos en casa. Cantamos bajo la ducha y ponemos música a los silencios más largos e incómodos. Pero eso ¿qué supone para nosotros?

Estudios han demostrado que una persona que escucha música y canta durante diez minutos al día a la larga es más feliz y se enfrenta a las cosas de una manera diferente. Al escuchar música una de las áreas que se estimula en nuestro cerebro es la del control, esto hace que la capacidad de absorber conceptos nuevos sea más llevadera si acompañada de una buena canción. ¿Os imagináis introducir este hábito a nuestro aprendizaje?

Hay muchas teorías que nos explican que cada idioma tiene una melodía diferente, el sonido de las palabras cambia si hablamos español o inglés por ejemplo. La tendencia del hablante es seguir reproduciendo la melodía de su idioma aun hablando otro completamente diferente. Por eso muchas veces cuando escuchamos a alguien no nativo hablar nuestro idioma, captamos enseguida de donde es, por su forma de «cantar». Aquí es donde se pisan un poco los conceptos de aprendizaje. Es un poco complicado hablar en un idioma «cantando» en otro. Por eso es importante trabajar en la pronunciación a la hora de aprender, para poder «casar» música y palabras.

La entonación, conocida como movimiento melódico de un enunciado, es lo que da el sentido a nuestra expresión, por lo que representa algo esencial en cualquier idioma. ¿Cómo podemos mejorarlo? Pues la música es la mejor manera de poder comprender este concepto y así ponerlo en práctica.

En una buena clase de idiomas no puede faltar una buena canción. No importa si es con pequeños o adultos, lo importante es llevar un concepto nuevo de estudio a un recuerdo positivo. Por eso muchos recuerdan sus canciones de la infancia, porque los relacionan con momentos felices, y ese recuerdo crea un enlace con el concepto de aprender. Es cuando escuchamos música en el idioma que queremos aprender, que nuestros oídos se desbloquean, dejando entrar nuevas melodías que nos ayudarán con nuestra comprensión y reproducción del lenguaje.

En nuestros centros ponemos en práctica esta teoría, por lo que no es nada raro pasearse por nuestros pasillos y oír música de cualquier tipo, dentro del aula seguro que se cuece algo muy bueno. Es una manera que nuestros profesores a veces usan para hacer de las clases algo ameno y diferente siempre sin dejar de aprender. Incluso en casa pueden seguir practicando mientras hacen algo tan sencillo y agradable como es escuchar música. No te pierdas a nuestros chicos cantando en la ceremonia de entrega de diplomas de Cambridge una canción que ellos mismos han escrito PINCHANDO AQUÍ. O a nuestros pequeños actuando para el fin de curso PINCHANDO AQUÍ.

No dejes que te lo contemos y ven a verlo.