Una de las búsquedas más realizadas en google es: «no sé que hacer con mi vida». Parece que los caminos que elegimos se nos hacen monótonos cada vez más pronto, y muchas veces nos encontramos perdidos en una carretera que conocemos como la palma de nuestras manos. Es muy común tener este tipo de tormentas en la cabeza, pero vamos a intentar ver con claridad las diferentes señales que tenemos delante.

¿Es así cómo nos habíamos imaginado?

Siendo jóvenes tenemos grandes proyectos y sueños. Pues lo primero que debemos mirar es si los hemos alcanzado. Está claro que siendo niños todos queremos ser famosos futbolistas o grandes cantantes, pero con los pies un poco en la tierra, debemos ser capaces de ser autocríticos. Hay que mirar a nuestro alrededor y poder percibir fácilmente satisfacción con nuestros logros. Sentirnos plenos y comprender que tener algún día gris es normal, pero que todas las nubes son pasajeras.

8 horas fuera de casa son muchas.

Pasamos mucho tiempo fuera de casa, dedicándolo a nuestro trabajo. Eso significa invertir un tercio de nuestro día en algo, al menos 5 días a la semana. Qué menos que ese «algo» nos haga felices. Esto no quiere siempre decir trabajar en una gran empresa y ganar mucho dinero, sino el proyectar nuestra energía sobre otros, como pueden ser clientes, alumnos o compañeros. Esa proyección es algo único e individual. Por eso debemos entender que sólo nosotros podemos darnos la felicidad tan deseada.

¿Qué me falta?

El sentimiento de vacío también puede estar presente en nuestros momentos de duda, y no debemos ignorarlo. Hasta nos sentimos culpables de tener todo lo necesario pero aún así sentir la falta de algo. Busca entre esos sueños de niñez y rellena esos huecos con ellos. Apúntate a baile o a clases de canto y así sentirte pleno cumpliéndolos. Haz deporte con tus amigos de siempre o aprende un nuevo idioma, para sentirte lleno de ilusión por seguir creciendo.

Hay un mundo lleno de posibilidades ahí afuera, solo hay que sacar billete para el tren que te lleve al destino correcto.