Muchas veces nos enfrentamos a situaciones que para algunos pueden resultar incómodas. Una de las más comunes es hablar en público. Es bastante normal quedarse congelado si tienes que exponer un discurso delante de gente. Incluso más difícil nos resultaría si fueran personas que no conocemos, por ejemplo en un examen oficial. Así que te vamos a dar unos trucos para poder lidiar con esa presión.

1. Mentalízate.

Sí, que es muy obvio que hay que estar positivos, de eso no hay duda, pero ¿hablas contigo mismo? Parece algo un poco extraño pero la auto convicción está ya muy normalizada. Dedícate unas palabras llenas de positivismo antes de tu gran momento así crecerá la confianza en ti mismo. El poder que nuestra mente tiene sobre nosotros es fascinante.

2. No improvises.

La improvisación y el don de la palabra es algo que no todo el mundo posee, y eso hay que admitirlo. Si te ocurre esto, lo mejor que puedes hacer es prepararte muy bien todo lo que vas a decir. Ten claras tus frases y mantente concentrado en todo momento para que el cerebro no te juegue una mala pasada y se desvíe del camino que quieras seguir.

3. Los que te escuchan.

Hay dos afirmaciones que te ayudarán a relajarte delante de los que te escuchan: «Nadie es perfecto» y «Nunca llueve a gusto de todos». Si las analizamos entenderemos que siempre habrá alguien en el público o en el tribunal que nos sacará faltas, pero eso está bien. Está en nuestro proceso de aprendizaje y es bueno exigirse, pero no obsesionarse. Y la calidad de lo que dices también estará sometida al juicio de alguien, así que al preguntarte ¿Le habrá gustado? o ¿Lo habré hecho bien?, nunca conseguirás la unanimidad de la audiencia, y eso también está bien. En la diversidad está la originalidad y es totalmente natural que no nos guste todo.

La aceptación de que has trabajado duro para llegar hasta ese momento o lo que conseguirás después de ese deben ser tus motores de movimiento en ese instante. Y respira, que todo saldrá bien.