Hace un tiempo os contamos el precioso camino en el que se encauzan nuestro estudiantes para llegar a su meta de aprobar los exámenes de Cambridge. Puedes recordarle PINCHANDO AQUÍ.

Cuando te pasas un curso escolar o un curso intensivo de verano trabajando sobre un mismo proyecto, está claro que nuestro deseo más grande es atrapar nuestro objetivo con las dos manos y agarrarlo fuerte. Así nos sentimos hace unos días cuando recibimos las notas de nuestros candidatos de verano.

Han sido unas semanas de espera llenas de nervios pero no hay mejor manera de empezar el curso que con esta buena noticia para los alumnos, los profesores e incluso las secretarias. Cuando llega el email es cuando explota el cóctel de  emociones. Al leer los buenos resultados las secretarias muchas veces acaban abrazándose. Ellas que son las que hacen de intermediarias entre los padres y los profesores, conocen bien ambas caras de la moneda. Por eso para ellas dar la buena noticia de un examen oficial aprobado es muy gratificante.

En estos momentos la complicidad de los estudiantes es muy visible mientras se felicitan y es tan bonito verlos alegrarse por los logros de los compañeros que es muy difícil de describir.

Pero en este batiburrillo de alegría hay veces que hay matices amargos. Hay veces que algunos se quedan atrás y no logran aprobar. Pero en ese momento esa unidad entre ellos se hace aún mas fuerte y por supuesto la academia está también al lado de estos alumnos para ofrecerle solución y barajar las opciones para enfrentarnos a una nueva oportunidad.

Así es nuestro trabajo, y así lo hacemos, celebramos las victorias y curamos las heridas de las caídas. Estamos ahí para que puedas alcanzar tus objetivos.