Siempre estamos con la rutina respirando sobre nuestro cuello. Os lo decimos mucho, que vivimos atrapados en un torbellino de tareas, clases, trabajo, deberes… pero en el centro de este tornado, ¿estás tú?

Una forma de visualizarte en el centro, dándote así la real importancia que te mereces, es alimentando tu esencia. Aunque suene un poco inusual, esto es más fácil de lo que parece. Vamos a visualizarlo para poder comprenderlo mejor. Imagínate una semilla, que plantas en una tierra fértil. La cuidas, la riegas con el agua suficiente y ella te responde dándote frutos o flores. Así es la auto-práctica, que te ayuda a calmar la fuerza del tornado que te atrapa y te enseña a calmar tu ego.

La idea es plantar una semilla diaria en tu mente, tan fácil como que esa semilla sea un pensamiento positivo. Cada día del mes comienza con una idea buena que llevar a cabo antes del final de la jornada. Por ejemplo: «hazte mas fuerte haciendo crecer a los demás», ayuda a quien lo necesita en tu entorno. En el trabajo por ejemplo, échale una mano a ese compañero con el que no te llevas del todo bien.

«Demuestra que puedes para sentirte mejor, no para demostrar a los demás». Pon en primer lugar lo que tú piensas de ti y haz las cosas por ti. Sólo tú sabes cuidarte como es debido.

Una buena idea para llevar esta iniciativa adelante es crear un calendario, como el que ha hecho una de nuestras profes con sus alumnos en clase. Cada día leen la frase positiva e intentan reconducir el resto de la jornada o animarse si la mañana ha sido dura en el cole. Cada día del mes hay algo positivo por lo que estar agradecido, y así es como nos sentimos al leerlo.

«Se bueno contigo, y lucha cada día por todo lo que tienes, no por lo que te falta».