Siempre que nos planteamos hacer cualquier tipo de examen que certifique nuestro nivel de idiomas, tenemos que defender nuestros conocimientos hablando. Muchos candidatos encuentran esto bastante difícil, debido a los nervios o al miedo de quedarse atascado. Vamos a darte algunos «consejitos» para poder hacerlo genial.

1. Mantener la mente en blanco.

Cuanto menos pienses, mejor es. Parece un poco contradictorio, pero tiene su sentido. Nuestro pobre cerebro tiene mucho trabajo que hacer. Debe salirse de su rutina y fabricar palabras en un idioma diferente, en el que no se siente del todo cómodo. Por ello si a parte de esta complicada situación le añadimos fabricar la idea en nuestro idioma natal, traducirla y expresarla, la cosa se tuerce un poco más. Así que confía en tus conocimientos y deja fluir las palabras.

2. Ser un buen actor.

Sí, lo que has leído. Tienes que entrar alegre, y dispuesto a convertir esos 15 minutos en un tiempo inolvidable. Interésate por lo que el compañero dice, mostrando atención, asintiendo con tu cabeza o incluso con tus palabras. La interacción es muy importante es un examen oral. El lenguaje corporal puede ayudarte en ocasiones. Deja de ser un robot y disfruta de este momento.

3. Hacer preguntas, siempre.

Piensa que sois dos personas que quizás no os conocéis. Quizás tu compañero es más tímido que tú y no consigue formular frases largas. Ayudarle sólo va a estar a tu favor. Haz preguntas para poder establecer una buena conversación. Muestra acuerdo o desacuerdo con lo que dice y así conseguirás que él o ella haga lo mismo.

4. Evitar las repeticiones.

Piensa que los examinadores que te están escuchando, han oído ya la misma canción varias veces esa misma mañana. Así que innovar un poco nunca te vendrá mal. Prepárate unas frases buenas y originales con la ayuda de tu profesor para conseguir que, quien escucha, levante la cabeza del papel. Ser original es otro punto a favor.

5. No olvidar la sonrisa en casa.

Es entendible que estés nervioso y que tu cara a veces no pueda disimularlo muy bien, pero intenta sonreír. Una actitud positiva sólo va a hacer que te sientas más relajado. Además, siempre es más agradable hablar con alguien que te regala una sonrisa.

¡Pon a prueba estas ideas y ya nos cuentas!